Comisaria de la exposición:

Fall On Us, Ans Hide Us

Spazio Vault, Prato, Italia
31 de mayo – 15 de julio de 2012

Brochure eng – ita
Brochure ita – esp

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Fall On Us, Ans Hide Us
Alba Braza y Luis Vives-Ferrándiz Sánchez

Spazio Vault presenta Fall On Us, And Hide Us, exposición personal de la artista, Greta Alfaro, comisariada por Alba Braza Boïls.

Fall On Us, And Hide Us, título tomado del sexto capítulo del Apocalipsis1, nos anuncia la presencia de elementos iconográficos revisitados con nuevos medios. Se trata de una investigación que actualiza una serie de temas constantes en el discurso de la historia del arte y que posibilita dar vida a un barroco latente en nuestra cultura, siendo un buen ejemplo en el que encontrar conexiones usualmente escondidas entre las imágenes cotidianas que nos rodean en la actualidad y la cultura barroca, una época y un término cuya actualidad ya han defendido Luciano Anceschi u Omar Calabrese. El primero, la llega a calificar como una categoría eterna de la cultura que se presenta hoy como una noción estimulante y viva, mientras que el segundo defiende la existencia de una forma barroca subyacente a algunos fenómenos culturales actuales 2.

El vídeo comienza con un espacio en penumbra que se va configurando a medida que un ballet de luces estroboscópicas ilumina la escena al ritmo de una melodía electrónica. Las luces, dirigidas y controladas como establecía el tenebrismo barroco, van definiendo el interior de una iglesia en ruinas del que vamos, poco a poco, reconociendo los sorprendentes elementos que lo componen. Ya la propia disposición formal del vídeo nos remite inevitablemente a la pintura del incipiente renacimiento ya que el interior de la iglesia fuga en perfecta perspectiva hacia el ámbito del altar mediante las líneas que marcan las paredes de la nave y la sucesión de arcos formeros de la bóveda. Lo que antes era lienzo, ahora es pantalla.

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El estatismo del lienzo tenebrista barroco, con sus movimientos sugeridos y congelados, se ve sustituido,desplazado, por el movimiento del vídeo, por el metraje de la pieza grabada, que al compás de las luces intermitentes va gestando un espacio interior en ruinas, abandonado, y que muestra un montón de huesos en primer plano. Al igual que en el resto de trabajos de Alfaro, la creación de la obra se concentra en la propuesta de un escenario inusual3 y no en un trabajo de posproducción, siendo sus vídeos el registro de unas imágenes basadas en hechos reales.

En las imágenes que aquí nos propone, aparecen elementos sacados de un archivo de memoria asumida, la conciencia de la caducidad, los teatros de la melancolía y el duelo; unos huesos que desentierran la rica tradición del tema de la vanitas y el memento mori, unas calaveras que recuerdan el destino del hombre, un osario que activa las cogitaciones sobre el fin 4. Éste montón de huesos, casi dispuestos como una alfombra, no sólo evoca la vanidad del mundo narrada por pintores y poetas o la macabra democracia de las danzas de la muerte, sino que proyecta además significados cercanos a nuestra contemporaneidad. Cómo no recordar los apilamientos de huesos y cráneos de las matanzas de Ruanda o de las guerras de la antigua Yugoslavia, versiones modernas y trágicas de esas criptas de Capuchinos construidas a base de huesos que suscitan el interés entre los turistas y que ayudan a naturalizar nuestra mirada ante los horrores de las matanzas étnicas que vemos por la televisión.

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Hoy, ya desengañados en un mundo en crisis, escépticos ante el desarrollo de un capitalismo de funeral, la conciencia de vanitas se actualiza con nuevos matices en el contexto de la posmodernidad, en un presente que ha derivado su experiencia hacia unas formas de representación que se siguen apoyando en una epistemología de origen barroco 5. El mundo puede terminarse de muchas maneras. Hoy, probablemente, vivimos el final de un modelo de mundo, contemplamos sus ruinas y asistimos a la crisis de un sistema que nos empuja hacia la melancolía y al spleen del desencanto. Esa es la puerta por la que entra la bilis negra, la tristitia de la vanitas y la oscuridad del sol negro de la melancolía.

Fall On Us, And Hide Us #3, incluye la presencia del altar sobre el que se dispone un cordero despellejado, fresco, con músculos tersos y rosados que recuerda a esas primeras naturalezas muertas holandesas que representaban carnicerías de Pieter Aertsen, Frans Snyders o Pieter Cornelisz, así como al Buey desollado de Rembrandt o al mismo Francis Bacon. Un cordero también apocalíptico, del mismo modo que el macho cabrío (Fall On Us, And Hide Us #2) transita sobre el montón de huesos, el diablo que evoca aquelarres, reuniones de brujas y reinos del espanto.

Fall On Us, And Hide Us nos sitúa en un posmodernismo que parece llevar implícito y asumido un tiempo y una actitud barroca, no como una herencia sino como una continuidad que se alarga hasta el presente.

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