Mediación

Un proyecto de Pepe Miralles.

IVAM Insitut Valencià d’Art Modern

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Texto escrito y depositado en la biblioteca y colección del IVAM

#Media

El rol de la mediación en Efecto de una fuerza aplicada bruscamente, un proyecto del artista Pepe Miralles para el IVAM.
Alba Braza.

“En el futuro habrá, posiblemente,
una profesión que se llamará oyente.”  
Byung-Chul Han, La expulsión de lo distinto.

Con el propósito de generar memoria de las estrategias y de la experiencia adquirida desarrollando las funciones de mediación en el proyecto Efecto de una fuerza aplicada bruscamente producido por el IVAM, articulo el presente texto acompañado de tres anexos, escritos a modo de memoria, como un ejercicio de objetivación de la experiencia personal vivida durante los más de doce meses de duración en los que, como aquí se refleja, han primado las sensaciones, los sentimientos y la persistente búsqueda de un propia metodología de trabajo que responda lo mejor posible a las necesidades del proyecto.

Para explicar el porqué y cuáles han sido las funciones de la mediación, debo remontarme a su inicio, al mismo momento de proyectación y organización de las ideas por parte del artista. Pepe Miralles señala ya entonces dos necesidades específicas e intrínsecas, la primera contar con una figura encargada de la mediación desde el arranque del trabajo y la segunda, incluir una primera fase basada en la formación del artista y la persona confiada a la mediación.

Es por tanto, en estos primeros momentos, cuando empezamos a trabajar de una forma conjunta acompañados asimismo de la institución, lo cual dará lugar a la constitución del Equipo Raíz y a la creación de fuertes vínculos que permitirán más adelante una cohesión de grupo que se reflejarán en el trabajo y en la provocación de una serie de tensiones de las cuales hablaré más adelante. 

¿Cuál era la necesidad de contar con la función de la mediación en un proyecto que aún no se ha realizado y que aún no tiene, ni requiere un público? Esta pregunta ha estado presente en todo momento y se ha transformado a su vez en un detonante de otras cuestiones como son si puede el mismo rol de la mediación contribuir en la creación de la obra artística o quién es el verdadero público de este proyecto.

Si el objetivo de Efecto de una fuerza aplicada bruscamente era constituir una genealogía basada en relatos orales, las vivencias privadas y la memoria histórica de los impactos que el VIH y el sida han causado en los cuerpos y los espacios psicosociales de las comunidades de hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. La mediación tenía pues que conseguir dicho propósito y de ahí su necesidad, pero el cómo conseguirlo es lo que se convierte en una pieza clave que marca la distancia de las funciones de esta profesión ya definida a través de la experiencia de otros y que incluye, entre sus competencias, conceptos como son la escucha activa benevolente, el contacto con otras comunidades no usuarias del museo, la provocación de nuevas y la toma de conciencia de no estar trabajando en la recopilación de materiales (únicamente), pues cada acción realizada y cada conversación o entrevista mantenida, se hace con el firme propósito de dejar huella y de generar memoria de lo inefable, pues es precisamente ésta la base del archivo.

Para ello, ha sido importante que la acción de la mediación se fundiese con la de un acompañamiento incondicional de aquello que sucedía en todo momento y con las personas que lo generaban, desde el mismo artista hasta los hombres a entrevistar. Y, que si bien por un lado, se hiciera cargo de tres aspectos del proyecto (metodología de las Acciones Formativas, Entrevistas y Acciones Vinculantes), por otro se mantuviese como un acento o como una coma en el recorrido de acciones que lo han conformado.

Igualmente, hay que destacar la capacidad de mediar del artista ya que su propia obra es en realidad una acción contundente de mediación.

Pepe Miralles no sólo ha concebido Efecto de una fuerza aplicada bruscamente como un proyecto artístico que asume responsablemente la idea de que producir un archivo sin provocar interacciones es generar un dispositivo inerte e incapaz de dar lugar a otros relatos, sino que considera que el archivo no es el producto de una actividad humana sino que éste genera actividad humana. Y así, la forma en la que el artista, ergo el archivo, establece estas necesarias interacciones basadas en la comunicación, están dirigidas en todo momento a un “otro” que en ocasiones podrá ser el público, pero en otras serán colectivos, asociaciones, personas e incluso la propia institución.

Conscientes pues del hecho de que “la acción cultural tiene un enorme potencial en la transformación y emancipación social ya  que contribuye a articular y construir nuevas subjetividades políticas”, se abren las puertas del museo a todo aquel hombre que desee transferir sus impactos por la presencia del VIH y del sida en sus vidas en patrimonio institucional. 

A modo de preámbulo de los anexos del presente texto, cuyos contenidos se corresponden con los tres ejes principales de la mediación nombrados anteriormente, conviene explicar que las Acciones Formativas (Anexo I: Una metodología para las Acciones Formativas: #Diagnostica) conformaron la primera fase del proyecto. Dada la complejidad de algunos aspectos de la obra (la creación de un archivo, desempeñar un rol diverso de la mediación y conversar sobre estigmas) se llevaron a cabo una serie de encuentros con profesionales cuya experiencia se consideró relevante para el desarrollo del proyecto. La mayor parte de las personas invitadas participaron de dos sesiones, una Opaca en la que sólo asistía el artista y yo como mediadora para tratar temas vinculados a Efecto de una fuerza aplicada bruscamente, y una pública en la que se abordaban contenidos específicos del o de la profesional invitada.

Con el objetivo de optimizar la sesión Opaca ofrecimos un punto de partida para estructurar el desarrollo de cada encuentro, una metodología con la que establecer unos mismos criterios que permitiesen evaluar el proyecto a largo plazo. Dicha metodología está basada en una adaptación de la dinámica de grupo “diagnóstico participado” comúnmente usada en el campo de la sociología y participación ciudadana, a la cual le dimos el nombre de #Diagnostica

Las sesiones fueron en todos los casos íntimas. La información compartida fue toda una cesión de procesos profesionales y/o de vida. Se llevaron a cabo evaluaciones del éxito y de los fracasos que había tenido cada proyecto relatado. Cedieron la experiencia desnudando el proyecto, la idea, sus agentes, la institución que los avaló. 

Tal y como se refleja en el anexo, esta metodología no se siguió a rajatabla en la mayor parte de las sesiones, más bien sirvió como un punto de partida y de referencia sobre el cual empezar.

Por lo que respecta a las Entrevistas (Anexo 2 : Política de la escucha: Entrevistas) ha sido la parte del proyecto que ha requerido de mayor presencia de la mediación. Para realizar el total de las entrevistas realizadas, se llevó a cabo una sesión de formación con Sonia Justo, psicóloga especializada en personas con un estado serológico positivo al VIH. 

Las razones principales por las cuales se solicitó ayuda externa profesional para establecer la metodología fue por la toma de conciencia de estar tratando con personas que cuentan con episodios de vida que pueden haber dado lugar a estados de vulnerabilidad, dolor y trauma así como estar ante relatos que no se han verbalizado anteriormente y se mantienen en secreto en el ámbito familiar, profesional y/o social. 

Por otro lado, se entiende la entrevista como una conversación única que debe recoger una crónica de los impactos del VIH y del sida en la vida de la persona a entrevistar. Para ello, desde la mediación se asume el aprendizaje del vocabulario específico, evitando usar terminología inapropiada que pueda conllevar el peso de los prejuicios y estigmas socialmente impuestos. La sesión con Sonia Justo sirvió tanto como formación de cómo hacer una entrevista desde la escucha activa, como para identificar cuál sería la pregunta norteadora, ¿Cuáles han sido los impactos del VIH y del sida en tu vida? La estructura de la pregunta responde al objetivo, desde el tiempo verbal, el uso del plural hasta la estructura directa y sencilla fueron estudiadas desde el campo de la psicología con especial atención. 

Una vez establecidos los roles y los pasos a seguir expuestos en el Anexo II, el otro es el experto y queda a “los oyentes” la responsabilidad de cumplir su cometido y no transformarse en interlocutor de un diálogo conducido y manipulado.

Retomando a Byung-Chul Han, en su libro La expulsión de lo distinto, se asume que “la escucha tiene una dimensión política. Es una acción, una participación activa en la existencia de otros, y también en sus sufrimientos” y hemos trabajado en convertir este principio en una metodología propia. Así, considerando la escucha como principal herramienta de trabajo, se considera parte de la acción la preparación de la oyente así como verbalizar y transmitir con claridad al otro, que ella sólo está allí para escuchar, porque únicamente su historia de vida es lo realmente importante del lugar y del momento y como tal, cuenta con el tiempo necesario para poder ser explicada debidamente. “ Yo ya escucho antes de que el otro hable, o escucho para que el otro hable. La escucha invita al otro a hablar, liberándolo para su alteridad (…) la escucha puede bastarse a sí misma para sanar”.

La tercera y última parte, Anexo 3: Acciones Vinculantes, es probablemente uno de los aspectos del proyecto que más ha ido cambiando con su evolución y que menos definimos en sus inicios.

Desde el arranque del proyecto hay un claro deseo de contar con la opinión y la participación de los colectivos tradicionalmente involucrados en la lucha contra el VIH y del Sida, CALCSICOVA, Comité Ciudadano Antisida, AVACOS-H y Lambda. Un tejido asociativo que, en la historia de este virus en la Comunidad Valenciana, ha sido esencial para poder contar los impactos desde el lugar que hoy se pueden contar. 

Las personas que conforman en la actualidad dichas asociaciones, así como las que las conformaron en el pasado, son testimonio de qué supone convivir con el VIH en la actualidad y de cómo lo era en los años duros de la pandemia por la alta mortalidad, recogiendo además los impactos de quienes ya no están hoy entre nosotras. 

Asimismo las asociaciones siguen siendo un punto de referencia para personas, hombres en su mayoría, que están viviendo fuertemente el impacto del VIH en sus vidas, es el lugar donde más se está debatiendo sobre el uso, o no uso, de la PReP y desde donde se sigue trabajando para que socialmente haya espacio para prácticas sexuales, más allá de las heternormativas, de no riesgo de transmisión.

Esta memoria y bagaje no sólo es una cuestión inmaterial, pues también cuentan con archivos, más o menos ordenados, de material divulgativo y campañas de prevención que hoy sirven como un lugar desde el cual contar, versus interpretar, otros relatos del sida. Carteles, fotografías, condoneras y más elementos, reflejan un uso de un lenguaje visual dirigido a un público que en realidad estaba desprovisto de información y obviado en los mensajes que desde el gobierno se daba.

Si bien la principal razón por la que se solicitó a las asociaciones que se reunieran con el Equipo Raiz en el primer mes de trabajo fue para mostrarles el proyecto, recibir un feedback, y pedirles colaboración para hacer llegar la invitación a quienes consideraran podrían estar interesados o disponibles a compartir su relato; no se previeron herramientas de medición ni objetivos a largo plazo. 

Tal y como se refleja en su anexo correspondiente, en un momento del proyecto anhelamos una mayor presencia de ese espíritu activista de quienes tanto habían luchado por respuestas sociales y médicas ante el VIH y del sida, un deseo que en última instancia nos mostraba una de las tantas fisuras y tensiones que se generan a la hora de llevar a cabo proyectos artísticos de esta naturaleza. 

¿Qué capacidad real tiene el arte para mover o conmover? ¿Se puede, a través del arte, provocar un desplazamiento de comunidades existentes para que éstas se impregnen de las magias que, en teoría, desprenden los museos? Y por el contrario, ¿Acaso los museos son entidades porosas dispuestas a cambiar con la llegada de nuevas comunidades? Cuestiones que por un lado nos remiten al debate abierto por Claire Bishop como antagonismo a la Estética Relacional de Nicolas Bourriaud, pero que por otro nos llevan a analizar los límites del museo como institución. 

Para abordar esta cuestión no podremos desvincularnos de cuáles son en realidad las urgencias del VIH en la actualidad y hacer presente que sigue vigente una dificultad social de visibilizar los agentes que encarnan dichas urgencias. Como consecuencia de esta no VIHsibilidad considero que se generan dos grupos bien diferenciados dentro de estas asociaciones, aquel que asiste y que está formado por técnicos, personas contratadas, y aquel que es asistido y solicita apoyo. Una organización dicotómica que se aleja de la lucha activista que asociamos con ACT-UP, por citar un ejemplo contundente, y que en cambio se acerca al contexto contemporáneo siendo extrapolable a otros ámbitos como puede ser la lucha por los derechos LGTBI, la protección del medio ambiente o la paz en el mundo, reservando claramente el espacio para el permanente y activo voluntariado. 

Esta dificultad por mostrarse públicamente por parte de los hombres que hacen sexo con hombres (HSH), que hoy en día conviven con el VIH, se ha abordado generando protocolos propios dentro del museo (posibilitando la entrada a personas sin necesidad de registrarse), mostrando en redes sociales aspectos del proyecto manteniendo el protagonismo de los sujetos sin revelar información ni datos sobre ellos y reservando información del proyecto al mismo museo que lo produce. Todas estas han sido estrategias que generan y alivian al mismo tiempo tensiones; estrategias que, tal y como Oriol Fontdevila las definió en la sesión formativa, son un modo de hacer pedagogía institucional. 

Dicha pedagogía ha supuesto la producción de sismos dentro del museo con diferentes gradientes. Unos sismos que gracias a la complicidad de Sergio Rubira, Maíta Cañamás y el equipo de Biblioteca, han provocado cambios en la forma de trabajar de la institución para facilitar su porosidad y el desprendimiento de aquello que podría servir como puntos de apoyo para el movimiento de la entidad receptora.

A nivel interno, Efecto de una fuerza aplicada bruscamente ha atravesado el museo obviando las paredes que lo contienen, ha modificado los criterios de ordenación de su propio archivo, aunado departamentos que parecían estancos y ha liberado la necesidad de control en la comunicación permitiendo una autonomía propia a la hora de difundir las actividades del proyecto. 

A nivel externo su porosidad, grandiosa en cuanto a los esfuerzos que ha requerido, no ha conmovido a los colectivos como en algún momento se anheló, lo cual devuelve a la mediación la necesidad de situar el punto de mira en las preguntas del inicio, cuál es el verdadero público de este proyecto, hacia quién está dirigida esta mediación. 

La respuesta cambia según el momento en que se formula. En este proceso lo ha sido tanto la propia institución, las personas entrevistadas, las que han participado de las Reuniones Vinculantes, en Diagnostica, en ELISA y sus  múltiples activaciones; lo hemos sido en realidad también nosotros mismos como hacedores del proyecto y ahora, una vez depositada la Archiva en el IVAM. Ahora queda al museo mantener la porosidad en su proceso de conservación (y, si cabe, en la producción de otros proyectos futuros) así como a ti que nos lees, que rastreas entre los documentos que conforman este acervo, sentirte parte de este público. 

Guardamos aquí los impactos para que no sean olvidados. El museo los custodiará sin caducidad, los conservará y acercará no sólo nuevos públicos al museo, sino que dará lugar a nuevas aproximaciones personales y sociales a la historia y actualidad del VIH y del sida.

Anexo 1
Anexo 2
Anexo 3